-
Lo que nosotros, gracias a Jung, llamamos "sincronicidad" (coincidencia con esteroides), los budistas lo conocen desde hace tiempo como "interpenetración de realidades". Ya se trate de una especie de ley natural o simplemente de una prueba de inevitabilidad matemática (un número infinito de monos encerrados con un número infinito de máquinas de escribir acaban produciendo "Hamlet", por no hablar de "Tarzán de los monos"), parece ser tan real como espeluznante.