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Todavía hay vastas franjas de la ciudad que sufren la falta de empleo, viviendas precarias y escuelas públicas deficientes, pero están cobrando ímpetu: los tecnológicos, los gastrónomos, los artistas, los músicos, todos vienen a Detroit. Hay mucha vitalidad. Se ve en los periódicos todos los días: alguna historia sobre el nuevo Detroit.