-
Y cuando los tambores de guerra hayan alcanzado un tono febril y la sangre hierva de odio y la mente esté cerrada, el líder no tendrá necesidad de apoderarse de los derechos de la ciudadanía. Más bien, la ciudadanía infundida por el miedo y cegada por el patriotismo, ofrecerá todos sus derechos al líder y lo hará con gusto.