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Estoy totalmente de acuerdo con usted sobre la importancia y el valor educativo tanto de la historia como de la filosofía de la ciencia. Tanta gente hoy en día -e incluso profesionales- me parecen como alguien que ha visto miles de árboles pero nunca ha visto un bosque. El conocimiento del trasfondo histórico y filosófico proporciona ese tipo de independencia de los prejuicios de su generación de la que adolecen la mayoría de los científicos. Esta independencia creada por la perspicacia filosófica es -en mi opinión- la marca de distinción entre un mero artesano o especialista y un auténtico buscador de la verdad.