-
Hablar a los hombres para Dios es una gran cosa, pero hablar a Dios para los hombres es aún más grande. Nunca hablará bien y con verdadero éxito a los hombres para Dios quien no haya aprendido bien cómo hablar a Dios para los hombres.
Hablar a los hombres para Dios es una gran cosa, pero hablar a Dios para los hombres es aún más grande. Nunca hablará bien y con verdadero éxito a los hombres para Dios quien no haya aprendido bien cómo hablar a Dios para los hombres.