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Pensar en la muerte... produce amor por la vida. Cuando estamos familiarizados con la muerte, aceptamos cada semana, cada día, como un regalo. Sólo si somos capaces de aceptar la vida poco a poco, se convierte en algo precioso.
Pensar en la muerte... produce amor por la vida. Cuando estamos familiarizados con la muerte, aceptamos cada semana, cada día, como un regalo. Sólo si somos capaces de aceptar la vida poco a poco, se convierte en algo precioso.