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La Constitución impone un juramento a todos los funcionarios de los Estados Unidos. Esta es una apelación directa a ese Dios que es el vengador del perjurio. Tal apelación a Él es un reconocimiento pleno de Su ser y providencia.
La Constitución impone un juramento a todos los funcionarios de los Estados Unidos. Esta es una apelación directa a ese Dios que es el vengador del perjurio. Tal apelación a Él es un reconocimiento pleno de Su ser y providencia.