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  • Como una vieja industria creativa llena de crueldad y sentido moral, el periodismo británico floreció una vez sobre el imperativo de que la gente requería la verdad para sobrevivir. Pero ahora la gente no necesita eso. Quieren sensaciones y las quieren a cambio de nada.

    "Bad press: a new play gives journalists a voice" by Andrew O'Hagan, www.theguardian.com. October 11, 2012.