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  • La revolución de Jesús es, en primer lugar y continuamente, una revolución del corazón o del espíritu humano... es una revolución del carácter que procede cambiando a las personas desde el interior a través de una relación personal continua con Dios en Cristo y de unos con otros. Es una revolución que cambia sus ideas, creencias, sentimientos y hábitos de elección, así como sus tendencias corporales y relaciones sociales. Penetra hasta la capa más profunda de su alma. Los acuerdos sociales externos pueden servir para este fin, pero no son el fin ni una parte fundamental de los medios.