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Degradaría a nuestro país y a nuestro sistema judicial permitir que nuestros tribunales fueran intimidados, insultados y humillados y que el ordenado progreso se viera frustrado y obstruido por acusados presentados ante ellos acusados de delitos.
Degradaría a nuestro país y a nuestro sistema judicial permitir que nuestros tribunales fueran intimidados, insultados y humillados y que el ordenado progreso se viera frustrado y obstruido por acusados presentados ante ellos acusados de delitos.