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Detrás de mi trabajo estaba la ambición, detrás de mi amor estaba la personalidad, detrás de mi pureza estaba el miedo, detrás de mi guía la sed de poder. Ahora se desvanecen y yo voy a la deriva. Vengo, Madre, vengo, en Tu cálido seno, flotando dondequiera que me lleves, en lo sin voz, en lo extraño, en el país de las maravillas, vengo - un espectador, no más un actor.