Autores:
  • Una vez llegué al extremo de sacrificar una marmota que asolaba mi campo de frijoles, --efectuar su transmigración, como diría un tártaro-- y devorarla, en parte por experimentar; pero aunque me proporcionó un placer momentáneo, a pesar de un sabor almizclado, vi que el uso más prolongado no haría de ello una buena práctica, por mucho que pudiera parecer que el carnicero del pueblo tiene tus marmotas ya preparadas.

    Henry David Thoreau (2004). “Walden: 150th Anniversary Illustrated Edition of the American Classic”, p.56, Houghton Mifflin Harcourt