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Los buenos oradores suelen descubrir al terminar que ha habido cuatro versiones del discurso: la que pronunciaron, la que prepararon, la que dicen los periódicos que pronunciaron y la que de camino a casa desearían haber pronunciado.
Los buenos oradores suelen descubrir al terminar que ha habido cuatro versiones del discurso: la que pronunciaron, la que prepararon, la que dicen los periódicos que pronunciaron y la que de camino a casa desearían haber pronunciado.