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  • Quemar la vela por los dos extremos por amor de Dios puede ser una tontería para el mundo, pero es un ejercicio cristiano provechoso, pues tanto mejor es la luz. Sólo una cosa importa en la vida. Ser hallado digno de la Luz del Mundo en la hora de Su visitación. No debemos temer indebidamente por nuestra salud si trabajamos duro por el reino de Dios; Dios cuidará de nuestra salud si nosotros cuidamos de Su causa. En cualquier caso, es mejor quemarse que oxidarse.