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  • Las malas consecuencias de un programa gubernamental no suelen aparecer inmediatamente. Y el retraso puede ser lo suficientemente largo como para ocultar la conexión entre el programa y sus resultados. Así que el gobierno nunca tiene que pedir perdón, nunca tiene que asumir la responsabilidad de la miseria que causa. En su lugar, puede culpar de todo a la codicia personal, a las empresas ávidas de beneficios y al "sector privado". Y la cura del gobierno para los problemas es imponer programas más grandes, más regulación e impuestos más altos.

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