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Es imperativo que las buenas personas, hombres y mujeres de principios, participen en el proceso político; de lo contrario, abdicamos del poder en favor de aquellos cuyos designios son casi totalmente egoístas.
Es imperativo que las buenas personas, hombres y mujeres de principios, participen en el proceso político; de lo contrario, abdicamos del poder en favor de aquellos cuyos designios son casi totalmente egoístas.