-
Mucho depende de nuestra voluntad de decidir, colectiva e individualmente, que los niveles actuales de rendimiento no son aceptables, ni para nosotros mismos ni para el Señor. Al decir esto, no estoy pidiendo diferencias llamativas y temporales en nuestros niveles de rendimiento, sino una resolución tranquila de hacer un mejor trabajo, de alargar nuestro paso.