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  • La gente se parece mucho a los ríos: el agua es en todas partes igual, pero los ríos son estrechos, rápidos, anchos, puros, fríos, turbios y cálidos. Las personas son iguales. Tienen en sí el rudimento de todos los hábitos humanos y se comportan de acuerdo con ellos. A veces incluso no se parecen a sí mismos, pero siguen siendo lo que son.