-
Después de haberle dado a conocer nuestras peticiones, nuestro lenguaje debería ser: "Hágase tu voluntad". Prefiero mil veces que se haga la voluntad de Dios a que se haga la mía.
Después de haberle dado a conocer nuestras peticiones, nuestro lenguaje debería ser: "Hágase tu voluntad". Prefiero mil veces que se haga la voluntad de Dios a que se haga la mía.