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A menudo las tentaciones grandes y abiertas son las más inofensivas porque vienen con banderas ondeando y bandas tocando y todas las municiones de guerra a la vista, para que sepamos que estamos en medio de enemigos que quieren hacernos daño, y nos preparamos para enfrentarlos y resistirlos. Nuestros peligros peculiares son los que nos sorprenden y obran traición en nuestra fortaleza.