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El ser humano de todos los tiempos reza porque no puede dejar de preguntarse por el sentido de su vida, que permanece oscuro e incómodo si no se pone en relación con el misterio de Dios y con su plan para el mundo.
El ser humano de todos los tiempos reza porque no puede dejar de preguntarse por el sentido de su vida, que permanece oscuro e incómodo si no se pone en relación con el misterio de Dios y con su plan para el mundo.