-
Necesitamos admitir de nuevo la mente en la comunión cristiana. Necesitamos que la mente disciplinada en Cristo, iluminada por la fe, apasionada por Dios y su creación, se suelte en el mundo.
Necesitamos admitir de nuevo la mente en la comunión cristiana. Necesitamos que la mente disciplinada en Cristo, iluminada por la fe, apasionada por Dios y su creación, se suelte en el mundo.