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Cuando tienes mucho éxito, vuelas a gran altura y allí arriba anhelas ser aplaudido por las estrellas, por la Luna o por Dios mismo, ¡no por la gente de la Tierra! En este caso, te aconsejo lo siguiente: Sé humilde; ¡sólo entonces recibirás el aplauso de los sublimes; sólo entonces, de las nobles alturas!