-
Así como Dios es omnipresente en el cosmos pero no se perturba por su variedad, así el hombre, que como alma es Espíritu individualizado, debe aprender a participar en este drama cósmico con una mente perfectamente aplomada y equilibrada.
Así como Dios es omnipresente en el cosmos pero no se perturba por su variedad, así el hombre, que como alma es Espíritu individualizado, debe aprender a participar en este drama cósmico con una mente perfectamente aplomada y equilibrada.