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La majestad de Dios supera en sí misma la capacidad del entendimiento humano y no puede ser comprendida por él..
Debemos adorar su altivez más que investigarla, para no quedar abrumados por tan gran esplendor.
La majestad de Dios supera en sí misma la capacidad del entendimiento humano y no puede ser comprendida por él..
Debemos adorar su altivez más que investigarla, para no quedar abrumados por tan gran esplendor.