-
La autocompasión no lleva a ninguna parte. Pero la perspicacia para ver que se puede hacer algo con los segundones y la audacia para intentarlo pueden ser un asidero al que agarrarse.
La autocompasión no lleva a ninguna parte. Pero la perspicacia para ver que se puede hacer algo con los segundones y la audacia para intentarlo pueden ser un asidero al que agarrarse.