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Creer una cosa es ver el agua fresca y cristalina brillando en la copa. Pero meditarla es beberla. La lectura recoge los racimos; la contemplación exprime su generoso jugo.
Creer una cosa es ver el agua fresca y cristalina brillando en la copa. Pero meditarla es beberla. La lectura recoge los racimos; la contemplación exprime su generoso jugo.