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Feliz contracción de la juventud, más aún, de la humanidad en general, que no piensa ni en lo alto ni en lo profundo, ni en lo verdadero ni en lo falso, sino sólo en lo que conviene a sus propias concepciones.
Feliz contracción de la juventud, más aún, de la humanidad en general, que no piensa ni en lo alto ni en lo profundo, ni en lo verdadero ni en lo falso, sino sólo en lo que conviene a sus propias concepciones.