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Cuando tu lengua calla, puedes descansar en el silencio del bosque. Cuando tu imaginación calla, el bosque te habla. Te habla de su irrealidad y de la Realidad de Dios. Pero cuando tu mente está en silencio, entonces el bosque de repente se vuelve magníficamente real y resplandece transparentemente con la Realidad de Dios.