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Así que presta toda tu atención a lo que sientes y abstente de etiquetarlo mentalmente. A medida que te adentres en la sensación, mantente intensamente alerta. Al principio, puede parecer un lugar oscuro y aterrador, y cuando surja el impulso de apartarte de él, obsérvalo pero no actúes en consecuencia. Sigue poniendo tu atención en el dolor, sigue sintiendo la pena, el miedo, el temor, la soledad, lo que sea. Mantente alerta, mantente presente -presente con todo tu Ser, con cada célula de tu cuerpo. Al hacerlo, estás trayendo una luz a esta oscuridad. Esta es la llama de tu conciencia.