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Dios inspiró en el corazón de la pura Virgen María su propio amor intenso por la humildad... Fue esta humildad la que le atrajo las innumerables gracias que la hicieron digna de ser la Madre de Dios, Reina del cielo y de la tierra.
Dios inspiró en el corazón de la pura Virgen María su propio amor intenso por la humildad... Fue esta humildad la que le atrajo las innumerables gracias que la hicieron digna de ser la Madre de Dios, Reina del cielo y de la tierra.