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Que el Corazón de Jesucristo sea nuestra escuela. Hagamos en él nuestra morada. Estudiemos sus movimientos y tratemos de conformar los nuestros a ellos. Sí, oh Divino Jesús, quiero vivir allí.
Que el Corazón de Jesucristo sea nuestra escuela. Hagamos en él nuestra morada. Estudiemos sus movimientos y tratemos de conformar los nuestros a ellos. Sí, oh Divino Jesús, quiero vivir allí.