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No existe tal cosa como la tranquilidad perpetua de la mente mientras vivimos aquí; porque la vida misma no es más que movimiento, y nunca puede estar sin deseo, ni sin miedo, no más que sin sentido.
No existe tal cosa como la tranquilidad perpetua de la mente mientras vivimos aquí; porque la vida misma no es más que movimiento, y nunca puede estar sin deseo, ni sin miedo, no más que sin sentido.