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La miseria que te oprime no reside en tu profesión, sino en ti mismo. ¿Qué hombre en el mundo no encontraría intolerable su situación si eligiera un oficio, un arte, de hecho cualquier forma de vida, sin experimentar una vocación interior? Quien ha nacido con un talento, o para un talento, seguramente encontrará en ello la más agradable de las ocupaciones. Todo en esta tierra tiene su lado difícil. Sólo un impulso interior -el placer, el amor- puede ayudarnos a superar los obstáculos, a preparar un camino y a salir del estrecho círculo en el que otros desarrollan sus angustiosas y miserables existencias.