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Una mujer guapa se mudó a la casa de al lado. Así que fui a devolverle una taza de azúcar. Ella me dijo: «No me la has pedido prestada». Y yo le respondí: «¡Pero lo haré!».
Una mujer guapa se mudó a la casa de al lado. Así que fui a devolverle una taza de azúcar. Ella me dijo: «No me la has pedido prestada». Y yo le respondí: «¡Pero lo haré!».