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El único poder formativo dado al hombre es el pensamiento. Por su pensamiento no sólo forma el carácter, sino también el cuerpo y los asuntos, pues "como él piensa dentro de sí mismo, así es él".
El único poder formativo dado al hombre es el pensamiento. Por su pensamiento no sólo forma el carácter, sino también el cuerpo y los asuntos, pues "como él piensa dentro de sí mismo, así es él".