-
No podía permitirme pensar en ella mucho tiempo; si lo hubiera hecho, habría saltado del puente. Es extraño. Me había reconciliado tanto con esta vida sin ella y, sin embargo, si pensaba en ella sólo un minuto era suficiente para calar hasta los huesos y los tuétanos de mi satisfacción y empujarme de nuevo a la agonizante cuneta de mi desdichado pasado.