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Las contradicciones y fragilidades de la ciudad me llevan a la iglesia. La Iglesia, a su vez, venda mis heridas y alivia mi atribulado corazón, y me devuelve de nuevo a la ciudad.
Las contradicciones y fragilidades de la ciudad me llevan a la iglesia. La Iglesia, a su vez, venda mis heridas y alivia mi atribulado corazón, y me devuelve de nuevo a la ciudad.