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  • La formación de la vida de una persona en el seno materno es obra de Dios, y no se trata de un mero proceso mecánico, sino de una obra por analogía con tejer o hacer punto: "Me tejiste en el seno de mi madre" (Salmo 139:13). La vida del no nacido es el tejido de Dios, y lo que Él está tejiendo es un ser humano a Su propia imagen, distinto de cualquier otra criatura del universo... La destrucción de la vida humana concebida -ya sea embrionaria, fetal o viable- es un atentado contra la obra única de Dios de formación de la persona.