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Puede decirse que las personas no se parecen a los ladrillos con los que se construye una casa, sino a las piezas de un rompecabezas, cada una con una forma diferente, pero que encajan con el resto y, por tanto, dan forma a la imagen.
Puede decirse que las personas no se parecen a los ladrillos con los que se construye una casa, sino a las piezas de un rompecabezas, cada una con una forma diferente, pero que encajan con el resto y, por tanto, dan forma a la imagen.