-
Cuando sabes que vales, no tienes que levantar la voz, no tienes que volverte grosero, no tienes que volverte vulgar; simplemente eres. Y eres como es el cielo, como es el aire, como es el agua mojada. No tiene que protestar.
Cuando sabes que vales, no tienes que levantar la voz, no tienes que volverte grosero, no tienes que volverte vulgar; simplemente eres. Y eres como es el cielo, como es el aire, como es el agua mojada. No tiene que protestar.