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Mantén los pies en el suelo, pero deja que tu corazón vuele tan alto como quiera. Niégate a ser mediocre o a rendirte a la frialdad de tu entorno espiritual.
Mantén los pies en el suelo, pero deja que tu corazón vuele tan alto como quiera. Niégate a ser mediocre o a rendirte a la frialdad de tu entorno espiritual.