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Rompimos la mística femenina y las mujeres que eran esposas, madres y amas de casa empezaron a encontrarse a sí mismas como personas. Eso no significaba que dejaran, o tuvieran que dejar, de ser madres, esposas o incluso de gustarles sus casas.
Rompimos la mística femenina y las mujeres que eran esposas, madres y amas de casa empezaron a encontrarse a sí mismas como personas. Eso no significaba que dejaran, o tuvieran que dejar, de ser madres, esposas o incluso de gustarles sus casas.