-
Crecí en torno a la piscina con mis hermanas. Mis dos hermanas nadaban. Yo siempre estaba allí. Así que pensé, ¿por qué no? Mi madre nos metía en el agua por seguridad acuática, para que estuviéramos cómodas en el agua por si alguna vez pasaba algo. Así aprendí y empezó a gustarme cada vez más.