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De la misma manera que tenemos que limpiarnos la cera de los oídos y la suciedad de los ojos, a todos se nos pide que limpiemos nuestras conclusiones y juicios, que bloquean nuestro corazón para ir al encuentro del mundo.
De la misma manera que tenemos que limpiarnos la cera de los oídos y la suciedad de los ojos, a todos se nos pide que limpiemos nuestras conclusiones y juicios, que bloquean nuestro corazón para ir al encuentro del mundo.