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Me despierto por la mañana y me tumbo en la cama, y es el momento que yo llamo "el teatro de la mañana". Todos estos pensamientos corren por mi cabeza, entre mis oídos cuando me despierto. No es un estado de sueño, pero tampoco estoy completamente despierto. Así que todas estas metáforas dan vueltas y entonces elijo una, salgo de la cama y la hago. Tengo mucha suerte.