-
Veo y oigo a diario que los clérigos predicáis unos contra otros, enseñáis a unos lo contrario que a otros, injuriáis a unos contra otros sin caridad ni discreción. Algunos son demasiado rígidos en su viejo mumpsimus, otros son demasiado ocupados y curiosos en su nuevo sumpsimus. Así casi todos los hombres están en variedad y discordia.