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  • El automovilismo desenfrenado, el hedonismo, el individualismo y el consumo ostentoso no pueden sostenerse porque toman más de lo que devuelven. Un mundo empobrecido espiritualmente no puede sostenerse porque el sinsentido, la anomia y la desesperación corroen el deseo de ser sostenido y la creencia de que la humanidad merece ser sostenida. En otras palabras, la sostenibilidad genuina no vendrá de cambios superficiales, sino de un proceso más profundo, similar al crecimiento de la humanidad hasta alcanzar una estatura más plena.