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Nunca debemos poner nuestros sueños de éxito como el propósito de Dios para nosotros; Su propósito puede ser exactamente lo contrario. Su propósito es que yo dependa de ÉL y en SU poder AHORA. Su fin es el proceso. Es el proceso, no el fin, lo que glorifica a Dios..... Su propósito es para este minuto, no para algo en el futuro. No tenemos nada que ver con el "después" de la obediencia. Si tenemos en vista un fin ulterior, no prestamos suficiente atención al presente inmediato; si nos damos cuenta de que la obediencia es el fin, entonces cada momento tal como viene es precioso.