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Había muchos cubanoamericanos enfadados porque íbamos a Cuba y yo tenía curiosidad por saber por qué estaban tan enfadados y eran anticastristas. Lo descubrí en cuanto llegamos. La gente recibía un trato terrible. Las condiciones eran terribles. Entiendo por qué la gente arriesga su vida y sus miembros para salir de allí. (Fidel Castro) vive como un rey y no ayuda a nadie, y tiene a todo el mundo muerto de miedo. Nadie lleva una vida normal. Aun así, fue una buena experiencia, pero pensé que sólo debíamos jugar ese partido.